Identificarse

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Ricardo


                                                                                               El caso de Ricardo

 

Ricardo nació en Septiembre del 2003 en Alzira (Valencia). Desde la ecografía de la semana 20 se nos diagnosticó “pie equinovaro bilateral”. A partir de ese momento nos pusimos a buscar información y posibles soluciones sobre este asunto sin embargo, todos los especialistas consultados nos indicaban que hasta el nacimiento no se podía hacer nada por lo que esperamos al mismo con nerviosismo, intranquilidad y todo lo que conllevaba esta situación. Al día siguiente de su nacimiento fue atendido por el servicio de traumatología del Hospital de la Ribera donde le colocaron sus primeros yesos. En principio se nos indicó que llevaría los yesos correctores durante tres meses cambiándolos cada 7 ó 10 días según vieran como los toleraba. Como la tolerancia era buena, en el segundo cambio se nos indicó que realizaríamos ahora los cambios cada 3 semanas y en caso de que observáramos cualquier anomalía adelantaríamos el cambio.  

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Los tres meses pasaron, Ricardo soportaba perfectamente los yesos e iba corrigiendo poco a poco. A los 6 meses (cambiando yesos cada 3 semanas y con una sola noche de descanso –sin los yesos -) un pie estaba “casi corregido” a falta de la tenotomía; pero con respecto al otro pié se nos dijo que requeriría de cirugía, cosa que no se haría antes de los 8 o 9 meses por indicación de los anestesistas.

 

Mientras tanto habíamos buscado información sobre el tema en médicos, conocidos, internet etc pero casi todos nos indicaban lo mismo: primero manipulaciones y enyesado y en caso de no corregir lo suficiente nos remitían como solución última la cirugía. Al encontrar la página de Pie Zambo de Cristina y Jose aparecía ante nosotros una nueva visión del asunto ¿sería cierto que en 6 o 7 semanas pueden corregir los pies? o ¿sería algún “método novedoso” carente de todo fundamento? Nos parecía que todo estaba bastante bien fundamentado y no parecía ser ninguna propaganda de métodos milagrosos.

 

El punto determinante para ponernos en contacto con Cristina fue una visita con el traumatólogo de Ricardo en la cual nos presentó al Jefe de la unidad de traumatología del hospital. Dicho doctor nos indico que llegar a la cirugía suponía aceptar que habíamos fracasado en las manipulaciones por lo que su opinión era postergarla hasta el final como último recurso. Así mismo, nos informó que la persona que más entendía de este problema era el Dr.Ponseti (al cual él había conocido en Barcelona) y era partidario de no utilizar la cirugía mas que en los casos estrictamente necesarios.

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Tras esta visita comprendimos que lo mejor sería dirigirnos directamente a los conocedores del Método Ponseti. Hablé con Cristina (Gracias por todo) y rápidamente nos puso en contacto con la Dra. Anna Ey (Muchísimas Gracias también), quien en una semana nos visitó y se puso a corregir los pies de Ricardo. De inmediato vimos que la forma de manipular y la forma de los yesos era distinta a lo que había llevado durante 7 meses. Y con 2 cambios de yesos (cada 7 días) tenía los pies listos para la tenotomía. El 27 de Marzo le hizo la tenotomía y todo fue muy bien. Volvíamos a casa el mismo día con nuevos yesos que los llevaría durante 3 semanas. La siguiente visita fue el Viernes 16 de Abril en la cual que le quitó los últimos yesos y empezamos con la férula. Ricardo se adaptó bien a la férula y solo se quejó los primeros días, cuando se la poníamos, al notar nuevas sensaciones en los pies.

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El 11 de Junio (9 meses y 8 días desde el nacimiento) Ricardo comenzó a utilizar zapatos (normales) durante 6 horas cada día. Tras cinco semanas utilizando los zapatos 6 horas diarias acudimos a la revisión a Barcelona (16/7/04) en la cual Anna nos confirmo que todo iba perfectamente y que podíamos ampliar el uso de los zapatos a las 10 horas diarias.

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Aunque sabemos que el tratamiento durará hasta los tres años e incluso luego habrá que hacer un seguimiento de los pies, pensamos que al evitar la operación hemos evitado los riesgos colaterales que conlleva la cirugía en niños tan pequeños así como la aparición de problemas posteriores en edad adulta que podía implicar una intervención quirúrgica.

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