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Ago 03 2012

" A los padres de niños nacidos con pie zambo se les puede asegurar que sus  bebés, si no tienen ninguna otra deformidad y si son tratados por manos  expertas, tendrán unos pies funcionales y de apariencia normal. Un pie  zambo bien tratado no ocasiona incapacidad alguna sino todo lo contrario, asegura  una vida activa normal "

A los padres de niños nacidos con pie zambo se les puede asegurar que sus bebés, si no tienen ninguna otra deformidad y si son tratados por manos expertas, tendrán unos pies funcionales y de apariencia normal. Un pie zambo bien tratado no ocasiona incapacidad alguna sino todo lo contrario, asegura una vida activa normal.

La mayoría de los pies zambos pueden ser corregidos en cuatro o seis semanas mediante manipulaciones seguidas de enyesado. El tratamiento está basado en el conocimiento preciso de la anatomía funcional del pie y la adaptación biológica de músculos, ligamentos y huesos a los cambios de posición progresivos que se obtienen mediante las manipulaciones y el enyesado.

Menos del 5% de los niños nacidos con pie zambo tienen una deformidad muy severa - pie corto, rechoncho, ligamentos muy rígidos - que no cede a las manipulaciones. Estos niños puede que requieran cirugía correctora limitada. Sin embargo, los resultados son mejores si se evita la cirugía en los ligamentos y huesos. Todo tipo de cirugía del pie zambo va seguida de cicatriz, rigidez y debilidad muscular, progresivamente evidente y finalmente incapacitante después de la adolescencia.

El tratamiento del pie zambo debe iniciarse en la primera o segunda semana de vida. A esta edad, lo los tejidos que forman los ligamentos, las cápsulas articulares y los tendones no son rígidos. Con nuestro método de corrección, estas estructuras se alargan semanalmente mediante manipulaciones muy suaves. Después de cada manipulación se aplica un vendaje escayolado que sirve para mantener el grado de corrección obtenido y ablandar los ligamentos mediante la inmovilización. Con ello, los huesos desplazados se llevan gradualmente a su posición correcta.

Para corregir un pie zambo se suelen necesitar entre cinco y siete escayolas que se extienden desde los dedos hasta la parte alta del muslo y con la rodilla doblada en ángulo recto. Incluso en los casos de pies más rígidos, ocho o nueve escayolas suelen ser suficientes para conseguir una corrección completa. Antes de colocar el último yeso se practica en la mayoría de los casos una tenotomía percutánea del tendón de Aquiles para asegurar un pie plantígrado, y el yeso se mantiene tres semanas. Durante este tiempo, el tendón se ha regenerado completamente en posición alargada. El pie está hipercorregido, lo cual es necesario para que regrese gradualmente a su posición normal.

Después de la corrección, el pie zambo tiene tendencia a la recidiva. Para prevenir recidivas, cuando se quita el último yeso, se mantiene el grado de hipercorreción con una férula de abducción durante dos o tres meses y después por la noche y durante las siestas hasta la edad de 3 o 4 años. La férula consiste en una barra (de longitud igual a la distancia entre los hombros del bebé) a la que están unidas en 70 grados de rotación externa unas botitas altas abiertas por la parte anterior que dejan los dedos descubiertos y libres para su dorsiflexion. Si la forma de la bota no lleva un talón muy bien moldeado, es necesario pegar un trozo de material plástico (plastizote) en forma de herradura en la parte superior interna de la bota para mantener el talón estable y evitar que el pie se deslice hacia arriba. El bebé puede que esté inquieto durante uno o dos días hasta que aprenda a patalear con ambos pies al unísono. En niños en los que sólo un pie está afectado, la bota correspondiente al lado normal se coloca en rotación externa de 30 grados. Durante el día los niños llevan zapatos normales.

El cirujano bien entrenado en el tratamiento del pie zambo mediante manipulaciones y enyesado puede sentir con los dedos los huesos y articulaciones del pie así como el grado de corrección de la deformidad. Las radiografías de los pies no son informativas ya que los huesitos son principalmente cartílago. Sólo son necesarias en casos complejos o previamente maltratados.

Ocasionalmente la deformidad puede recidivar incluso habiéndose usado la férula de abducción. En estos casos, después de una nueva corrección del pie mediante manipulaciones y enyesados, se puede transferir el tendón del tibial anterior al tercer hueso cuneiforme, operación inocua puesto que no daña las articulaciones.

Los resultados insatisfactorios de corrección no quirúrgica obtenidos en muchas clínicas indican que su técnica es deficiente. Sin un conocimiento profundo de la anatomía y kinesiología del pie normal y de las alteraciones de posición de los huesos en el pie zambo, la deformidad es muy difícil de corregir. Las manipulaciones y enyesados mal hechos pueden empeorar la deformidad y pueden hacer que el tratamiento correcto subsiguiente sea mucho más difícil o imposible.

Los cirujanos ortopédicos de experiencia limitada en el tratamiento no quirúrgico del pie zambo no deberían intentarlo. Es posible que logren corregir deformidades muy moderadas. Pero los casos complejos requieren habilidad manual y experiencia. Antes de considerar la necesidad de cirugía correctiva, se debe referir al paciente a un centro competente en el tratamiento no-quirúrgico de esta deformidad, atestiguado por sus buenos resultados obtenidos.